Acompañamiento auditivo

Glosa

Una caminata por calle San Martín. Ocho paradas desde Boulevard hasta Parque Sur.

Trayecto
San Martín
Paradas
8 estaciones
Audios
12 fragmentos
Caminar hacia el sur

La calle principal

De norte
a sur

Avanzá por San Martín y reproducí cada cita al llegar a la parada. El texto de las citas puede desplegarse para ser leido además de escuchado.

N · BoulevardS · Parque Sur
  1. Obispo Gelabert
  2. Santiago del Estero
  3. Junín
  4. Suipacha
  5. Gobernador Crespo
  6. Hipólito Yrigoyen
  7. Irigoyen Freyre
  8. Eva Perón
  9. La Rioja
  10. Tucumán
  11. Primera Junta
  12. Mendoza
  13. Salta
  14. Lisandro de la Torre
  15. Juan de Garay
  16. Corrientes
  17. Moreno
  18. Monseñor Zazpe
  19. General López
  20. 3 de Febrero
  21. Amenábar
  1. Las primeras siete cuadras
  2. Las siete cuadras siguientes
  3. Las últimas siete cuadras

Parada 01 · Inicio

Boulevard

Largada de la caminata y presentación de Ángel Leto.

Ángel Leto0:31
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Leto —Ángel Leto, ¿no?—, Leto, decía, ha bajado, hace unos segundos, del colectivo, en la esquina del bulevar, muchas cuadras antes de donde lo hace por lo general, movido por las ganas repentinas de caminar, de atravesar a pie San Martín, la calle principal, y de dejarse envolver por la mañana soleada en lugar de encerrarse en el entrepiso sombrío de uno de esos negocios a los que, desde hace algunos meses, les viene llevando, con paciencia pero sin entusiasmo, los libros de contabilidad.
La calle principal0:48
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…ha esperado que el colectivo azul arranque y, metálico, atraviese el bulevar en dirección al centro, ha cruzado, atento, las dos manos del bulevar separadas por el cantero central, mitad jardín y mitad embaldosado, sorteando los coches que corrían, plácidos y calientes, en ambas direcciones, ha llegado a la vereda opuesta, ha comprado en el quiosco de cigarrillos un paquete de Particulares y una caja de fósforos que se ha guardado en los bolsillos de su camisa de mangas cortas, ha recorrido los pocos metros que lo separaban de la esquina, a la que ahora acaba de llegar, doblando y comenzando, de cara al Sur, en la vereda Este, es decir, a esa hora, la de la sombra, a caminar por San Martín o sea la calle principal.

Parada 02

Suipacha

Aparición del Matemático y cambio de la fisonomía urbana.

Aparece el Matemático0:25
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Al oír el segundo chistido, Leto advierte que, distraído, ha oído también el primero y se da vuelta. Los brazotes, un poco separados del cuerpo, vienen boyando en el aire, y la cabeza, que se quiere elegante, y sin duda lo es, se bambolea un poco, ya que el Matemático, en la espalda meditabunda que se desplaza varios metros delante de él, ha reconocido a Leto y se ha puesto a chistarle para que pare y lo espere.
El Matemático0:24
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Su aspecto físico, perfeccionado por el bronceado europeo y por la blancura de su vestimenta, no es otra cosa que la consecuencia de sus perfecciones biográficas: a pesar de haber sido una de las estrellas del equipo de rugby del club Universitario tiene, según la expresión de Tomatis, algo un poco más denso en la cabeza que lo que suelen tener adentro, una vez infladas, las pelotas de rugby.

Parada 03

Las Delicias

La ciudad burguesa y la ciudad ferroviaria.

Si el tiempo fuese como esta calle0:21
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El Matemático piensa: “Si el tiempo fuese como esta calle, sería fácil volver atrás o recorrerlo en todos los sentidos, detenerse donde uno quisiera, como esta calle recta que tiene un principio y un fin, y en el que las cosas darían la impresión de estar alineadas, de ser rugosas y limpias como casas de fin de semana bien parejas en un barrio residencial”.

Parada 04

Diario
La Región

Tomatis se suma a la caminata.

Aparece Tomatis0:34
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En mangas de camisa, la cara vuelta hacia el Sur, en el escalón superior de los dos de granito reconstituido que conducen a la entrada principal de La Región, interceptando la puerta, entre las dos vidrieras que exhiben las pizarras de felpa negra en las que se difunden, pegando letras móviles de latón blanco, las noticias principales del día. Tomatis está encendiendo un cigarrillo, con el fósforo protegido en el hueco de las palmas aunque no sopla la más mínima brisa y hubiese podido por lo tanto exponer la llama al aire matinal sin ningún peligro de que se apague.
La quintilla0:28
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Dejándose llevar por el impulso de un buen humor, Tomatis mete la mano en el bolsillo del pantalón y saca otra hoja doblada en cuatro, casi idéntica a la que acaba de darle el Matemático.

—Yo también escribí un comunicado esta mañana —dice, y, sin otra aclaración, se pone a leer lo que está escrito en la hoja: En uno que se moría / mi propia muerte no vi, / pero en fiebre y geometría / se me fue pasando el día / y ahora me velan a mí.

Parada 05

Bar Gran
Doria

La ciudad de los inmigrantes, la política y la despedida de Tomatis.

Se despide Tomatis0:35
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Así que se separan. Sacudiendo un poco la cabeza y dos dedos flojos a la altura de la sien como si realizara una venia informal, con la expresión de estar pensando “si esta no me la pagan, es porque no soy rencoroso”, Tomatis, sin conceder ningún otro signo de despedida, se da vuelta y empieza a caminar en dirección al diario. Corpulento y oscuro, un poco extraño en el sol de la mañana, parece ir reconstruyendo, mientras se aleja con un balanceo irregular, una especie de dignidad imaginaria que el encuentro con Leto y el Matemático le hubiese enajenado.

Parada 06

Museo y
Teatro Municipal

La generación del sesenta y su importancia para la cultura santafesina.

Un cuadro semejante0:37
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Leto nunca ha visto un cuadro semejante: es un rectángulo de un metro de alto más o menos y de unos ochenta centímetros de ancho, sin ningún tipo de representación, ninguna figura o silueta, ninguna forma ni siquiera vaga o distorsionada, sino una acumulación de gotas, manchas, regueros, salpicaduras de pintura fluida de varios colores que se superponen, contrastan, se anulan, se mezclan, se combinan y que, en tanto que conjunto, se equilibran, milagrosos, a pesar del ritmo irregular y frenético y del azar vertiginoso con que la pintura ha chorreado sobre la tela.

Parada 07

Plaza de Mayo

San Martín y General López. La ciudad colonial y la despedida del Matemático.

El cumpleaños0:21
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—Lástima que nos perdimos el cumpleaños, ¿no? —dice el Matemático.
—No me invitaron —dice Leto.
—Se les debe haber pasado. O a lo mejor les pareció que no hacía falta —dice el Matemático.
—Qué idea, regalarle un jamón —dice Leto.
—Es lo que más le gusta a Washington —dice el Matemático—. Pero no te preocupes. En un par de visitas, Tomatis le deja únicamente el hueso.
Hay que despedirse0:22
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«Bueno. Hay que despedirse y terminar», piensa Leto, pero como si hubiese adivinado su pensamiento, el Matemático ya le está tendiendo la mano. Leto se la estrecha. La mirada que cruzan cuando se despiden, afable y rápida, expresa muchas cosas que, discretos y buenos entendedores, los dos perciben y registran con escrupulosidad.

Parada 08 · Final

Parque Sur

Cicatrices, el juez López Garay y la metafísica del paisaje en la obra de Saer.

El lugar sin nombre0:38
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De golpe, más frágil de lo que sus objetos de piedra, hierro, asfalto y revoque quieren aparentar, la ciudad, con su entrecruzamiento prolijo y casi primitivo de calles rectas y su estruendo difuso, parece desintegrarse a sus espaldas, entrar también ella, con todas sus presencias improbables en ese lugar sin nombre al que el nombre de pasado, de tal fácil pronunciación, parece cuadrar tan bien, sin que haya sin embargo en el reverso de los sonidos que se expelen al proferirlo o de los rastros de tinta que se dejan al escribirlo, ninguna imagen precisa para representárselo.